Gracias Mr. Trump

    Recuerdo, cuando estaba en primaria, una maestra siempre nos decía que las mentiras tienen patas cortas, esto me viene a la memoria ahora con el tema de Trump y las supuestas sanciones a las empresas estadounidenses que inviertan en México.

    Ford Motors anunció que cancela su inversión de cientos de millones de dólares en la construcción de una planta en San Luís Potosí (México) por la amenaza del presidente electo de Estados Unidos a que los autos que se construyen de este lado y se exporten al país del norte tendrán un impuesto adicional del 35%.

    Pensando sobre el tema, me surgen un montón de dudas, empezando por la mano de obra, lo que allá gana un operario al día, si bien nos va, acá lo gana en una semana, eso es más de un 35%, no nos olvidemos que estas empresas pagan menos impuestos de este lado del río Grande que del otro. Incrementar la producción allá no se hace de un día a otro, toma un par de años y tal vez para cuando ese tiempo llegue Trump ya no esté.

    Al final del día, es un problema de una empresa privada extranjera, pero lo que más me inquieta es que, para que Ford Motors se estableciera en San Luis Potosí, el gobierno estatal donó a la empresa los terrenos donde se iba a construir la planta.

    ¿De cuando acá los gobiernos están autorizados a donar a una empresa privada parte del territorio? Si iban a invertir ¿Por qué no compraron los terrenos? si las leyes son claras y equitativas ¿Por qué no me donan un terreno en el centro de la ciudad para que yo pueda construir un centro comercial y generar fuentes de empleo? Realmente absurdo ¿Por qué estos gobernantes, si tanto están interesados en la cuestiones filantrópicas, no donan su sueldo o su patrimonio a entidades caritativas?

    Gracias señor Trump por hacer que Ford Motors no invirtiera en México porque gracias a ello los mortales podemos enterarnos de todos los manejos de las altas esferas, porque al final del día lo que este tipo de empresas exportan no son sus autos sino una mano de obra barata.

    Puede sonar a un discurso sesentero donde los países subdesarrollados están en contra del imperialista, pero no es así, gracias a este nuevo escenario estamos viendo nuestra cruda realidad, durante décadas se construyó un país hacia afuera y no hacia adentro, que quiere cambiar el Tratado de Libre Comercio por ser injusto; sin embargo, está perfecto ya que hoy que se habla de los precios internacionales de las materias primas; debemos recordar que la mano de obra es una materia prima que aquí se regala.

    Lo que hoy vemos, gracias a Trump, es que se rompió el círculo de confort, donde las realidades son duras y lastimosas, donde resaltan las debilidades del sistema.

    Carlos Migliavacca

    Carlos Migliavacca

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