SIGLO 20 CAMBALACHE ¿Y EL 21?

    El siglo 20 fue marcado por un sinfín de conflictos bélicos, un vaivén de violencia desmedida, inicia el siglo con la revolución mexicana, cruzando el Atlántico estalla la primera guerra mundial detonante en parte de la revolución bolchevique que arrasa la Rusia zarista, no pasa mucho tiempo y una segunda guerra envuelve a la naciones europeas extendiéndose el conflicto al lejano oriente y el Pacífico, culminando con millones de vidas y tal vez con la mayor expresión de violencia hacia una población civil e iniciando la amenaza nuclear, una revolución no muy pacifica de una tal Mao cambia la nación China mientras otras naciones se independizan, se crean otras con su respectiva cuota de plasma rojo, mientras una España que no entra al conflicto bélico genera su propia guerra en casa.
    Ante la incomodidad de una inexistente paz se desata el conflicto de las Coreas donde muy presurosamente los EEUU contribuye con armamento y vidas en una guerra que hasta el día de hoy quedo sin resolver.
    El fracaso francés en Indochina o mejor dicho hasta allá en la Conchinchina es heredado a unos Estados Unidos muy dispuestos a entrar en un conflicto que no les corresponde con los resultados de una región devastada.
    Mientras esto acontece allá lejos otros conflictos se generan movimientos denominados subversivos, los ETA, ERI, OLP, Frentes de Liberación, Ejércitos Revolucionario y cuanta denominación se les ocurriera para defender causas a través del miedo y la violencia.
    Una Revolución Cubana despertó el miedo de los EEUU de que el comunismo se expandiera en Latinoamérica apoyando gobiernos militares, dictatoriales que bajo la consigna de defender las libertades dejaron una cantidad imprecisa de muertos y desaparecidos, conflictos fronterizos entre pueblos que se dicen hermanos dieron su cuota de dolor.
    No podemos olvidarnos de la vergüenza que representan las atrocidades cometidas en África pueblos enteros masacrados, hambre y desolación fueron características cotidianas, un continente donde podía faltar comida pero no armamento.
    Ese siglo se fue e iniciamos otro con esperanzas de dejar atrás toda es violencia y maldad, de pensar, porque no, que aprendimos de nuestros errores, pero el gusto duro poco, llego el 11 de Septiembre y a partir de ese momento una escalada de violencia que hoy todavía continua.


    Photo by Ryan Richards / Unsplash

    Cada potencia apoya a un grupo distinto en un tablero de conflicto donde lo que menos importa son los daños colaterales o las victimas que lamentar, Medio Oriente y las naciones Árabes fueron víctimas en parte y cómplice a la vez, porque lamentablemente hay de árabes a árabes.
    África no deja de seguir en sus conflictos, ahora es el Sudán que se divide con más y más muertos, millones de desplazados y olvidados en Darfur.
    Y claro que ante la desolación la gente huye, busca seguridad y protección en aquella naciones que en algún momento los gobernó, son millones que con la única esperanza de salvar sus vidas dejan ese horror para enfrentar otro, el de la indiferencia, el de la apatía, el racismos y cuanto calificativo encontremos para definir el rechazo de aquellos que por su color de piel, su cultura, su religión supuestamente son distintos.
    Se abrieron otros conflictos donde el enemigo está dentro de cada nación, la delincuencia organizada esta más organizada, el narcotráfico se globalizo, una clase política que solo ve por sus intereses, que hace que combate la corrupción mientras es parte de ella, un enemigo que tiene nuestro mismo color, que se viste igual que nosotros, que hasta vive donde nosotros y no lo podemos reconocer.
    La palabra terrorismo ya es más extensa para los gobernantes, todo lo que afecta a sus intereses cae en esa denominación, es terrorista el que defiende una causa ecológica, es terrorista el que defiende una idea distinta a la de ellos, pero no lo es el que atenta contra las finanzas y la economía de una nación.
    La información y la desinformación es manipulada a discreción por todos y a conveniencia, se fomenta el miedo para evitar que se piense en la necesidad de un cambio, lo que ayer era una barbarie hoy es justificado.
    Si así iniciamos el siglo los que vendrá no va a ser mucho mejor

    Carlos Migliavacca

    Carlos Migliavacca

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