RECICLANDO LA CRISIS

    Argentina es un típico ejemplo; durante los años de la dictadura mucho no se podía hacer puesto que había que obedecer al gobierno de turno y más vale no llevar la contra. Luego,  surge un gobierno democrático con el Dr. Alfonsín quien, tratando de componer el tejido social, no pudo componer lo económico y tuvo que anticipar las elecciones.

    Llega Carlos Menen, quien durante 2 períodos presidenciales se ocupa de rescatar la economía a un precio demasiado alto, vendiendo todo lo vendible y permitiendo que la corrupción se llevara una tajada de ese pastel; mientras tanto, los argentinos eran felices con un peso equivalente a un dólar y la idea de que ya eran del primer mundo.

    Como todo sueño, éste se acabó; cambió el gobierno, el radical De la Rúa asume, se encuentra un hueco muy profundo que dejó la anterior administración y con una falta de capacidad para enfrentar los problemas, la crisis económica vuelve asomarse obligándolo a renunciar y de ahí una sucesión de personajes ocuparon el sillón de Rivadavia mientras la economía del país seguía hundida.

    Llega Néstor Kirchner quien, hay que reconocer, muy hábilmente reconstruye el país a partir de las ruinas dejadas por sus antecesores, dejando a su esposa, Cristina Fernández, la continuidad de su gobierno por dos periodos más, pero los males del país no se habían eliminado, se habían guardado en un cajón que cada día se hacía más grande con actos de corrupción y dejando estancada la economía del país.

    Llega un nuevo presidente, Mauricio Macri, con muchas promesas de cambio, teniendo que destapar ese cajón que la anterior administración había dejado y cometiendo una serie de errores.

    Nuevamente se llega a un punto de la crisis donde se acude a los organismos internacionales para sortear no una nueva crisis sino la misma crisis de siempre ahora reciclada, el gobierno emite bonos con una tasa de interés en dólares bastante altas en espera que la economía se reactive y genere los recursos para pagar esos bonos, lamentablemente la realidad es distinta, la economía no se reactiva, no hay dinero y acude al FMI.

    Es aquí donde las declaraciones gubernamentales nos muestran que la crisis se cambia de cajón, asegura que el pago de los compromisos internacionales están garantizados para lo que queda de este año y del siguiente, los recursos provenientes del FMI son para proteger a quienes adquirieron los bonos argentinos, ellos nunca pierden, mientras los problemas siguen, los actores políticos son los mismos que generaron los problemas, pelean entre ellos culpándose los unos a los otros y proponiendo recetas repetidas.

    El mal ya está hecho, el país cayó en la trampa y es devorado por los terroristas financieros tanto nacionales como extranjeros. La clase política, los dirigentes gremiales y cuanto oportunista se presente vive con grandes beneficios a cuenta de la hacienda pública, mientras los medios se polarizan unos en contra, otros a favor y otros distrayendo a la gente con trivialidades; mientras, la población, contaminada de información, ve con desconfianza un ambiente de ángeles y demonios discutiendo, defendiendo cada quien su verdad al tiempo que la crisis sigue creciendo.

    La situación es diferente a la de Grecia o Turquía que, aunque son victimas también de los depredadores financieros, tienen otros bloques cercanos a los cuales pueden acudir. La Argentina nuevamente perdió y tardará décadas en levantarse siempre y cuando no siga reciclando sus crisis y a su clase política.

    Carlos Migliavacca

    Carlos Migliavacca

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