El Día de la Marmota

    De repente nos vemos al espejo y nos damos cuenta cuánto tiempo pasó; tratamos de encontrar en los recovecos de la memoria qué pasó en todo este tiempo y al hacer cuentas nos quedamos cortos, hicimos, tornamos, nos equivocamos, logramos, construimos, forjamos, pero no es suficiente.Tenemos la sensación que por más que vamos y hacemos de repente algo nos falta, que por más esfuerzo y dedicación no es suficiente, no entendemos por qué vivimos en un mundo donde la salida a muchos de nuestros deseos y necesidades es tan lejana.Las historias se repiten, a veces algunos hechos y actores cambian, muchas veces son los mismos, y como el en “El Día de la Marmota”, nuestras realidades se vienen repitiendo constantemente manteniéndonos atrapados, esperamos la llegada de un mesías que nos muestre el camino siendo incapaces de encontrar por nosotros mismos la senda que debemos tomar.Somos prisioneros de las redes, de las noticias, de los comentarios negativos, tratamos de encontrar una salida a nuestras insatisfacciones, buscamos el triunfo en un deporte, en el logro ajeno para sentirnos un poco mejor mientras estamos atorados en el fango de la realidad.De repente se presenta algo distinto, tal vez y, porque no, la oportunidad del cambio que se necesita para que podamos dar ese paso hacia adelante, pero dudamos, los miedos que heredamos de nuestros mayores y que fuimos acumulando afloran, no nos atrevemos a arriesgarnos por no sentirnos defraudados nuevamente.Se nos olvida que no somos los mismos de ayer, ya perdimos, y perdimos mucho, el tiempo, tenemos miedo a reconocer que en este camino hacia el mañana muchos quedarán atrás, por falta de preparación, por falta de voluntad, por muchas razones, pero si nos detenemos a esperarlos corremos el riesgo de quedar atrapados junto con ellos.El pensar en una sociedad igualitaria termina siendo una utopía, como seres humanos no somos iguales, cada uno de nosotros difiere de otro, podremos parecernos, podemos coincidir en muchos aspectos, las leyes están para que seamos tratados en forma igualitaria pero somos seres distintos y esa es la característica fundamental del ser humano.Si a esto le agregamos que estamos viviendo un tiempo donde hay una revolución en los medios de comunicación, Facebook, Twitter, Instagram que reemplazaron al papel prensa, donde ya la telefónica tradicional fue desplazada por la banda ancha, hoy somos testigos de los hechos en tiempo real, no hemos tenido la oportunidad de evolucionar a la misma velocidad y estamos atrapados entre lo real y lo irreal.Condenados a repetir nuestro día a día nos negamos a asumir la responsabilidad de hacer ese cambio que pudiera representar un mañana distinto, somos egoístas, no cedemos tampoco nos esforzamos y mucho menos nos arriesgamos, mientras el tiempo sigue pasando y mañana, nuevamente, cuando nos veamos al espejo no nos damos cuenta de que las preguntas serán las mismas.

    Mariangel Villasana

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