CONORAVIRUS, EL VIRUS DE LA REALIDAD

    Finalizaba 2019 y escuchamos en las noticias que un virus tenía azolada una población de China; ya en el 2020, como prevención, algunos países en América tomaron precaución de los vuelos provenientes de ese país mientras nos enteramos que el virus ya estaba en Europa, que en Italia ya empezaban a multiplicarse los casos y de ahí al resto de los países que conforman la mitad occidental del hemisferio norte.
    La pandemia ya se había desatado, la mayoría de los casos en América provenían de viajeros procedentes del viejo continente, a partir de ahí se desata el caos, miedos, desinformación y lo más dramático: las realidades.
    En Europa se pudo ver como los servicios de salud fallaron ante una población crédula al pensar que contaban con un buen sistema de salud, hospitales colapsados, falta de insumos, ineptitud de mucha de las autoridades, los hechos hablan por si solos, miles de muertos.
    De este lado del mundo nuestras realidades no son distintas salvo que fuimos testigos de lo que estaba pasando y las realidades nos mostraban nuestras limitantes, situaciones económicas complicadas, sistemas de salud con demasiadas carencias, funcionarios con poca o nula pericia en la administración pública y al igual que los europeos, cada quien a rascarse con sus propias uñas.
    Podemos perder el tiempo en plantear un sin número de teorías de la conspiración sin llegar a nada, lo que podemos ver son realidades, un virus que se convirtió en pandemia en un mundo globalizado totalmente desprotegido.
    Un verdadero efecto mariposa quedo a la vista, lo que no se invirtió hace décadas en los sistemas sanitarios, en investigación, hoy se está pagando muy caro.

    Buscando información en los portales del Instituto Pasteur, Universidad John Hopkins, clínica Mayo, entre muchos, nos enteramos que nos enfrentamos a un virus para el que no hay vacuna ni tratamiento, también nos muestra que afecta en mayor medida a ciertos grupos de la población que, lamentablemente, tienen
    padecimientos pre existentes como hipertensión, diabetes, colesterol, tabaquismo, entre tantas enfermedades.
    En la segunda década del siglo 21 el virus nos muestra que vivimos en una sociedad enferma, pero recordemos que cuando algo esta mal siempre puede estar peor, una de las medidas para contener la pandemia fue el confinamiento de la población mostrando otra realidad, ni la sociedad ni los gobiernos están preparados para afrontar económicamente esta medida, en algunas poblaciones se estableció un toque de queda, en otros el aislamiento fue obligatorio, algunos confiaron en la sensatez de la población, en todos no faltaron quienes se saltaron las medidas
    poniendo en riesgo a quienes la acataron.
    Este virus ya afectó a la economía, el mismo caos que en los sistemas sanitarios lo vemos en los financieros, negocios cerrados, cuentas sin poder pagarse, sistemas de distribución interrumpidos, en pocas palabras, las economías colapsadas.
    Dentro de todas estas realidades, falta de liderazgo de las autoridades, una Unión Europea donde sus miembros se pelean poniendo en riesgo su unidad, un presidente de los EEUU totalmente rebasado al punto de ser la Madame Mim ante el virus. Los malos de ayer, Rusia, inclusive China, Cuba son los buenos de hoy al auxiliar con equipo y personal a los países mas necesitados, los
    buenos brillan por su ausencia.
    ¿Qué va a pasar? Como toda enfermedad, va a controlarse, seremos testigos de la desolación que va a dejar en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, las cosas no regresarán a como estaban antes, quienes aprendamos de esta experiencia debemos prepararnos física, emocional y mentalmente para poder enfrentar mejor la nueva realidad que se nos presentará; cada nación tiene una realidad distinta, podemos esperar poner todo a un punto cero a partir de donde se
    puede empezar a edificar con los recursos propios, podemos esperar que los gobiernos realmente se preocupen de sus gobernados más allá de las condiciones macroeconómicas y las inversiones extranjeras que, como en este caso, están ausentes, pero todo esto es especulativo, no queda más que esperar.

    Carlos Migliavacca

    Carlos Migliavacca

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