PALAZOS DE CIEGO

    En un instante nos cambia la vida, es precisamente lo que en estos tiempos del Covid-19 nos está pasando, algo que hace unos meses pensamos que era algo que pasaba allá lejos en China hoy lo tenemos como una realidad, confinados en nuestros hogares, sobre informados, invadidos, de repente, por la desesperación y tratando de imaginarnos nuestras vidas después de la pandemia.
    Nos enteramos que las restricciones se levantaron en China, pero sospechamos que pudiera resurgir el brote, en Europa los distintos países, algo temerosos, van levantando algunas restricciones, de este lado del océano algunos quieren levantar las restricciones para que se reactive la economía, tanto EEUU y Brasil que son promotores de esa idea registran los mayores casos de infectados y muertos.

    No se quiere entender que ante este escenario hasta que no se tenga una vacuna y un tratamiento efectivo debemos de ser precavidos con las decisiones que se tomen, de que sirve el esfuerzo que hoy millones realizamos si mañana salimos a la calle para infectarnos por mas cubre boca que nos pongamos.

    Nos urge querer volver a una cierta normalidad, pero el futuro es incierto, el daño ya está hecho, la gente no va a acudir a los restaurantes ya sea por temor o por falta de dinero, pensar en viajar no es una prioridad, la mayoría ya sin dinero solo compra lo básico, pensar en reactivar las economías cuando el flujo de dinero se cortó.

    En un mundo globalizado y sin dinero qué le podemos vender y a quién, los organismos financieros internacionales dispuestos a prestar a países que no tienen cómo pagar, se quiere dar solución a un problema distinto con las recetas de siempre, un fracaso garantizado.

    Si damos unos pasos atrás y recordamos cómo estaba el mundo antes del Covid-19, muchos de los males económicos estaban presentes, solo se precipitaron las caídas, pero ni antes ni ahora escuchamos algo distinto y la razón es muy sencilla: las personas que deciden y sus intereses son los mismos
    Las decisiones que hoy no queremos tomar la misma realidad las va a presentar y no de una forma amable, no hay recetas mágicas, ante hechos excepcionales las medidas deben de ser excepcionales, los protagonismos no ayudan, lamentablemente hoy solo vemos palazos de ciegos por parte de las autoridades y el resultado nos lo podemos imaginar.

    Carlos Migliavacca

    Carlos Migliavacca

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