2020 el año que hicimos contacto

    Puede sonar al titulo de una película de Spilberg, Lucas o Kubrick, en realidad el 2020 fue el años que hicimos contacto con nuestra realidad, un mundo globalizado donde todos interactuamos en forma instantánea con personas de otros países, las tecnologías al alcance de todos, el tercer milenio ya había tomado su rumbo, de repente todo se viene abajo, la noticia de una enfermedad en el lejano oriente es tan lejana como el país que la padece, la llegada de un moderno Marco Polo a Italia proveniente de China, en lugar de traer sedas y especias traía el virus a ese país y comenzó a esparcirse.

    En la Unión Americana tomaron sus precauciones, cancelaron todos los vuelos desde y hacia Oriente, pero, al parecer, el virus llego por New York procedente de Europa, en menos de lo esperado todos los países fueron afectados.

    Se paralizaron todas las actividades, precisamente en este punto la verdadera realidad se abre ante nuestros ojos, los sistemas de salud empezaron a colapsar por las décadas de falta de inversión al sector, las autoridades sanitarias no tenían idea de con quien se enfrentaban, los ciudadanos se dieron cuenta que sus ahorros eran limitados, el pánico comenzó a difundirse al ver que las tasas de fallecidos se iban incrementando.

    Los medios informativos, las redes sociales ayudaron abonar mas pintando escenarios dantescos y apocalípticos, la gran mayoría de los gobiernos ante la falta de conocimiento, de experiencia y algunos porque no, totalmente ineptos tomando decisiones como si se tratara de adivinar cual de las medidas era la correcta.

    La apuesta fue buscar un tratamiento o una vacuna, los esfuerzos se fueron a la segunda alternativa mientras la realidad seguía cobrando víctimas, falta de insumos, falta de equipamiento y lo más dramático falta de personal médico.

    Anuncian que los laboratorios están trabajando, cada quién por su lado, en la búsqueda de la famosa vacuna que va a terminar con este gran flagelo, una batalla mediática se desata descalificando a unos y a otros, los países se apuntan en cual será el primero en vacunar a su población, millones de dosis por aquí, millones por allá como si la elaboración de las vacunas requiriera del mismo proceso de un refresco.

    Mientras tanto la realidad sigue haciendo estragos, la gente ya quiere salir, con la excusa valida o no de estar encerrado o salir a ganar el pan, de usar o no cubrebocas, de una supuesta necesidad de tener que estar en contacto físico con otras personas, con vacacionar, mientras los contagios y muertos siguen en aumento.

    Se nos habló de tener que llegar a una meseta, como si fuer la tierra prometida, que a partir de ese momento la enfermedad iba a estar controlada, pero de nuevo la realidad, los rebrotes, las segundas olas, inclusive las nuevas cepas cobraron factura y algo de lo que poco se habló, el virus llego en un momento donde una buena parte de la sociedad padece enfermedades que no deberían ser, hipertensión, diabetes, obesidad, problemas cardíacos, todos productos, en gran parte, por un estilo de vida y de alimentación.

    Los países cerraron sus fronteras, los aviones se quedaron en tierra, los hoteles cerraron, quédate en casa nos decían, pero realmente estábamos preparados para estar tanto tiempo en casa, alimentando nuestros pensamientos con toda la programación de la TV, ver todas las series y películas de Netflix, el pensar que hacer cubrebocas con las sabanas viejas o de combinar glicerina y alcohol para tener un negocio en tiempos de pandemia.

    La esperanza de una salida se acercaba a medida que terminaba el año, las famosas vacunas ya estaban mas cerca, el año termino las vacunas comenzaron a llegar y de nuevo la realidad, los países ricos fueron los primeros beneficiados, pero los contagios y muertos siguió su escalada.

    Al ver hacia atrás es entendible la locura que se vivió por enfrentar una pandemia de un virus totalmente desconocido y sin los recursos, con una sociedad que no quería aceptar que el mundo de hoy tiene un antes y un después del Covid, que tal ves todavía no llegamos al punto medio de esos dos mundo, donde muchos quieren llegar a una normalidad misma que nos llevó a no estar preparados para enfrentar a un ser microscópico, a vivir en una cultura del consumismo en lugar del ahorro para poder contar con los recursos y enfrentar una eventualidad.

    El balance es terrible, millones que se contagiaron deberán vivir con las secuelas de la enfermedad, cientos de miles muertos, clases políticas y funcionarios que demostraron su ineptitud, su mezquindad, más allá de esta realidad o nueva realidad como la queramos llamar lo que nos debemos preguntar tanto como personas y como sociedad ¿Que hemos aprendido? La historia todavía está lejos de terminar.

    Carlos Migliavacca

    Carlos Migliavacca

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    Planeta Tierra, Vía Láctea. http://6con50.com