NORMALIDAD ANORMAL

    En 1947 las Naciones Unidas conformo una fuerza de paz formada por personal militar y policial   de los países miembros con el fin de mantener la paz en áreas de conflictos teniendo sus primeras apariciones en Grecia, Egipto y Corea.

    A quienes nos gusta hurgar en la historia encontramos que en muchas de sus intervenciones los resultados fueron lamentables como lo demuestra los casos de Ruanda, los Balcanes y Haití donde fueron víctimas de los conflictos, donde la conducta y actuación de algunos de sus integrantes fue bastante cuestionable.

    Dando unos pasos atrás y remontándonos a las realidades anteriores al Covid, el conflicto armado en Siria sigue hoy vigente al igual que en Yemen, Irak. Afganistán, Somalia, Sudán del Sur, Armenia y Azerbaiyán entre otros, la participación de esta fuerza de paz es escasa o nula, no nos olvidemos de Darfur una verdadera vergüenza.

    Los desplazados que llegaron a Europa escapando de los conflictos están atrapados sin poder seguir su camino y sin poder regresar, victimas de las medidas que los distintos gobiernos utilizan para que no crucen sus fronteras o en algunos casos con actitudes mezquinas condicionando el ingreso a los recursos que la Unión Europea les asigne.

    Pero existen los otros conflictos causados por la delincuencia, ejemplos Honduras, El Salvador, Nicaragua y claro México con la interminable guerra contra los carteles de la droga, donde por algún motivo inexplicable, perdón por mi inocencia, los distintos gobiernos dueños del uso de la fuerza institucional no son capaces de brindarle seguridad a su empobrecida población generando el desplazamiento de contingentes de personas en busca de un nuevo futuro.

    La tragedia de Venezuela es tan grande y manoseada que llevaría demasiado tiempo relatar, las consecuencias estás a la vista, un país destrozado con cientos de miles de desplazados.

    El mundo de hoy esta preocupado por conseguir las tan anheladas vacunas para volver a la “normalidad” olvidando en cómo era nuestras vidas antes de la pandemia, los conflictos armados, el desempleo en muchos de los países inclusive del llamado primer mundo, el tema de las relaciones EEUU y China, y claro sin olvidar las consecuencias sanitaria, económicas y sociales atribuibles a un ser microscópico.

    Volviendo al tema, lo que en un principio fue la Sociedad de Naciones que posteriormente se transformo en la Organización de las Naciones Unidas, un organismo creado para mantener la paz y la seguridad internacional con sus distintas ramificaciones, el consejo de seguridad, la OMS, la OMT y un sin número de dependencias hoy es un organismo decorativo.

    Hoy somos testigos de una pelea en ver quien consigue más vacunas lo que conlleva a un desabasto, engordando las cuentas bancarias de los laboratorios involucrados, países como Israel ya vacuno a la mayoría de su población, el reciente presidente electo Baiden anunció 100 millones de vacunas en 100 días, ¿de donde salen tantas vacunas si están escasas?

    Así como este microbio nos mostro lo mal que estaban los sistemas sanitarios a nivel global también nos muestra como la desigualdad entre países ricos y pobres es una constante, los organismos internacionales una vez más demostraron su ineficacia, los problemas del mundo no se solucionan con recomendaciones o resoluciones.

    Se supone que aprendemos de los errores del pasado, el futuro no es mas que la consecuencia de nuestros actuales actos, como personas, como sociedades, como naciones, no fuimos y no somos capaces de solucionar las verdaderas pandemias que han azotado a la humanidad, las guerras, el hambre, la corrupción, la impunidad, el daño al medio ambiente, el escenario que ya tenemos es más que complicado.

    Esperar que de esta experiencia hallamos aprendido la lección es una utopía, el siglo pasado fue marcado por dos grandes guerras y un número considerable de conflictos armados de menor escala, hoy continuamos con esa práctica, hace un siglo el mundo fue golpeado por la influenza española, hoy tiene otro nombre y la historia es la misma.

    Anhelamos un rayo de esperanza, la realidad lo apaga.

    Carlos Migliavacca

    Carlos Migliavacca

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    Planeta Tierra, Vía Láctea. http://6con50.com